El CO2 provoca un peligroso efecto en peces payaso
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Cualquiera de nosotros que sea responsable de un niño pequeño o que tenga un hermano menor, hemos visto "Buscando a Nemo", la película animada sobre aquel pequeño pez payaso que pierde a su padre y vive tantas aventuras para encontrarlo. De seguro alguna risa te supo quitar e incluso quizás tú disfrutaste más de esta animación más que tu niño. Pues bien, hoy por otro lado vamos a ver algo que no es tan gracioso sobre estos pequeños peces.
El CO2 provoca un peligroso efecto en peces payaso, un efecto casi suicida que lo lleva a poner su vida en peligro y del cual hoy te vamos a contar de que se trata aquí en el OjoCientífico.
El pez payaso
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El Amphiprion percula o pez de la anémona, más conocido como simplemente el pez payaso, es un pez de color anaranjado y brillante, con algunas rayas muy distintivas, de color blanco. Llegan a tener aproximadamente unos 11 centímetros de longitud y su nombre proviene de las anémonas en las cuales construyen sus nidos y se pasan casi toda su vida.
En una perfecta relación simbiótica, el pez payaso realiza una danza muy particular a través de la cual rosa suavemente los tentáculos de la anémona. Una vez la anémona le permite vivir allí, cada partícula de su cuerpo se vuelve resistente al veneno de la anémona.
La anémona protege al pez de depredadores y otros peligros, mientras que el pez payaso a cambio, se come sus parásitos y la mantiene limpia.
Se conocen unas 28 especies de peces payaso distintas y la gran mayoría de estas viven en las profundas aguas del océano Índico, el Mar Rojo y el océano Atlántico. Lo más sorprendente e increíble de esta especie, es que nacen siempre y únicamente siendo machos. Algunos se convierten en hembra para dominar un grupo y el cambio es irreversible.
Como afecta el CO2 a los peces payaso
Al parecer el CO2 o dióxido de carbono en el agua, afecta a los peces payaso casi de la misma manera en que el alcohol en la sangre afecta a los humanos, quitándole a estos la capacidad de determinar riesgos y peligros, así como también disminuyendo sus capacidades motoras y sentidos.
Aproximadamente cerca de 2.3 millones de toneladas de dióxido de carbono es emitido cada año a los océanos por la humanidad, lo que vuelve el agua mucho más ácida.
El profesor Philip Munday y sus colegas descubrieron en un estudio llevado a cabo en la Universidad de James Cook en Queensland, Australia, que la exposición del pez payaso así como la de otras especies de peces, a elevados niveles de CO2 provoca cierto comportamiento inusual y peligroso, que los lleva a realizar acciones de altos riesgos que fuera de este efecto no realizarían, poniendo en peligro su existencia.
Lo más preocupante de esta situación, es que los niveles de CO2 a los que han expuesto a estos ejemplares para provocar tal efecto, son los que se supone que habrá para fines de este siglo en los océanos aunque con el calentamiento global y el constante cambio climático, este momento podrìa llegar aún antes.
Sin embargo, Munday y su colega, el profesor Göran Nilson, han determinado también que lo que ocurre se trata de una interferencia provocada por el CO2 en un receptor del neurotransmisor conocido como GABA-A.
En los experimentos llevados a cabo por este dúo, notaron que el 90% de los peces payaso que eran expuestos a niveles de CO2 por encima de las cantidades normales, al llegar a la adultez y verse frente a 2 corrientes oceánicas distintas, una sin depredadores y otra con depredadores como el bacalao de roca, éstos elegían nadar en la corriente más peligrosa y con depredadores, mientras que los que eran expuestos a niveles de CO2 normales, elegían la corriente segura.
Si te parece interesante este artículo y quieres seguir conociendo algunas especies en peligro, te recomiendo que también le eches un vistazo a cuál es la situación del Axolotl o a la del Waldrapp.



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¿EL AUMENTO DE CO2 TRANSTORNA A LOS PECES?
”El aumento del CO2 en el mar trastorna a los peces”. “La concentración de CO2 o Dióxido de Carbono que se calcula “habrá “en los océanos a finales de siglo afectará la habilidad de los peces para oír, oler, moverse y escapar de sus depredadores”. Afirmóel jefe del equipo investigador,Pillip Munday,del Centre Excelence for Coral Studies ARC y la Universidad de James Cook de Australia.
El primer dato que olvida este grupo de investigadores en su “estudio científico”:
El CO2 cumple un ciclo en la naturaleza, es decir ,las proporciones se mantienen en porcentajes constantes en volúmenes por litro de aire, existe en proporción alrededor de 3 partes en 10.000(0.03% en volumen). Es decir, no ajustan su estudio al principio de conservación de la materia y energía como también, ignoran las leyes de la termodinámica dentro del contexto del este ciclo,el estudio no se ajusta a las leyes de los gases ,al desconocer las propiedades físicas y químicas del CO2(El CO2 es muy volátil).Igualmente desconocen que el coral es producto de la absorción del CO2 atmosférico, al igual que las conchas marinas , es el CaCO3(Carbonato de Calcio),el cual contribuye a neutralizar la acidez del mar.
El “estudio científico” confunde al lector al dejar una duda estructural. Simplemente no se entiende si el “grupo científico” confunde al agua del mar con el plasma sanguíneo de los peces, lo cual lleva a que el estudio haya caído en un marasmo. A diferencia de otros animales los peces respiran por las agallas, desarrollan branquias que captan el oxígeno disuelto dentro del agua de los ríos y mares, gracias a los capilares en las branquias es posible que el pez pueda absorber Oxígeno y liberar Dióxido de Carbono(por eso son rojas),el proceso es bastante similar al que se ejecuta en los pulmones de los animales con la diferencia del medio de intercambio(agua en lugar de aire)
El estudio no sólo es anticientífico, sino mezquino; pues no hace referencia de cómo los mares están contaminados debido a la desembocaduras de los ríos los cuales arrastran metales pesados como plomo,mercurio,bario, pesticidas , cianuros y otros tóxicos procedentes de acciones depredadoras de las transnacionales, sobre todo el impacto en la vida de las especies marinas.