Pareidolia, un fruto de nuestra imaginación
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- Publicado por: Guillermo Rodriguez

Seguramente muchas veces les haya ocurrido ir caminando por la calle y ver algún rostro en alguna parte, y luego a un segundo vistazo darse cuenta de que no eran más que hojas. Bueno, cuando esto nos ocurre no debemos preocuparnos, es algo sumamente natural y se llama Pareidolia.
Nuestra mente y nuestra imaginación tiende a relacionar todo, ya que el cerebro humano siempre pretende colocar una explicación donde sea y entenderlo todo.
En nuestra infancia comenzamos a desarrollar una lista de imágenes visuales con ciertas características que luego nos sirven para clasificar el mundo.




Por ejemplo, la Pareidolia funciona así: Reconocemos ciertas características de una silla, y cuando vemos algo que podría ser una silla o tiene ciertas características que se le asemejan, lo primero que ocurre en nuestra mente es está asociación.
Las asociaciones más frecuentes son con rostros, animales, o simbolos religiosos, aunque también nos puede ocurrir ver cientos de objetos y demás cosas en las marcas de un mármol.




La mayoría de las veces nos ocurre crear o identificar estos rostros o demás cosas en lugares donde hay caos, por ejemplo en las vetas de una madera, en el mármol, en las baldosas, en las rocas, en las nubes, en la corteza de un árbol, etc.
Donde no hay orden nuestra mente lo instaura. Ya que nuestro cerebro siempre esta buscando clasificar y ordenar nuestro mundo.




Algunas veces las clasificaciones son más sencillas, y otras veces nos cuesta más.
Nuestra mente se sugestiona muy fácimente, ya que si por ejemplo nos muestran un lugar en una baldosa y nos dicen que hay tal cosa y la describen, sin duda alguna tal vez tardemos un poco, pero al fin y al cabo terminaremos viendo lo mismo que nuestro compañero.






5 ComentariosComentar
Que interesante! Esto explica por que muchas personas suelen ver imágenes que se le atribuyen a apariciones divina. Aunque en el caso de mi experiencia se trataba de un efecto de luz y sombra de una supuesta aparición del rostro de Jesucristo. No se si aplica a este caso.
Interesante como siempre!
Nunca lo había escuchado, es bueno saber que eso que nos pasa a varias personas tiene un nombre...
Muy interesante, de echo esta pagina me a ayudado mucho para ampliar mi conocimiento, para así, poder ayudar a otros, y auxiliarlos en muchas cosas, por que, el conocimiento para eso es, para compartirlo al igual que la riqueza!!
Quisiera completar su artículo añadiendo que esa predeterminación a ver rostros en objetos cotidianos o no, se produce en nuestro lóbulo temporal, con exactitud, en la circunvolución fusiforme; ésta se encarga de formar en nuestro cerebro los "imaginativos rostros" de nuestros entorno, y también de identificar a las personas u otros seres vivos.