Encélado: lloviendo sobre Saturno

¿Alguna vez viste caer lluvia en la Tierra procedente de la Luna? Por supuesto que no. Semejante suceso sólo ocurre en un lugar del Sistema Solar: en Saturno. Al parecer su luna Encélado no sólo expulsa vapor de agua cada segundo, sino que este influye químicamente en el planeta madre.
En la atmósfera superior de Saturno se observa un halo de vapor de agua que lo rodea, con un ancho diez veces mayor que el radio de Saturno y una densidad de un radio. Es una banda transparente, lo que ha hecho difícil su detección por mucho tiempo. Sin embargo, el potente telescopio Herschel terminó dando cuenta de ella.
Por su parte, Encélado posee una serie de grietas llamadas rayas de tigre ―debido a las marcas que hace en la superficie― por las cuales lanza chorros de agua en estado gaseoso hacia el exterior.
Los astrónomos creen que la mayor parte de esta agua se pierde en el espacio, se congela en los anillos o cae en otras lunas del planeta, pero una cantidad menor termina yendo a parar a la atmósfera saturnina.
Al aportar dióxido de carbono a Saturno, este proceso favorece la producción de oxígeno. Es probable que el agua de la atmósfera se traslade a las capas inferiores para condensarse, pero la cantidad es tan pequeña que su nubles no podrían ser divisadas.
En cualquier caso resulta un fenómeno único en nuestro sistema ―para envidia de la Luna―, que arroja información valiosa sobre la manera en que interactúan sus distintos cuerpos.



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