Información comprimida: ¿Me lo empaqueta para llevar por favor?

Desde que empezó la historia de la informática, la capacidad de almacenamiento y procesamiento de las computadoras y accesorios a crecido exponencialmente, y lo mismo ha ocurrido con el ancho de banda de internet. Sin embargo, la cantidad y calidad de la información también ha aumentado. Existen mecanismos que permiten compactar la información, ya sea mediante hardware (dispositivos electrónicos) o software, lo más común.
Todavía recuerdo los tiempos del disco flexible de 5.25”, en la que no cabían ni siquiera 2 Megabytes de información, por lo que el uso de un mecanismo que permitiera comprimir los datos y meter más información era increíblemente útil. Sin embargo, en la actualidad aunque la capacidad de los medios de almacenamiento es muy grande, tanto que un disco duro de 300 Gigabytes es algo común, también las necesidades de información son muy superiores y el ancho de banda de internet no puede cubrir toda esta demanda.
¿Pero cómo es posible comprimir información? Bueno, empecemos recordando que la computadora maneja solamente señales binarias. Es decir toda la información de cualquier tipo se codifica en base a “0” y “1”.
Existen diferentes formas de comprimir información, algunos, perdiendo un poco de información no valiosa, como es el caso de la compresión de imágenes, en la que se puede escoger la calidad de la imagen, y también se pueden unificar colores muy parecidos sacrificando un poco el detalle con el fin de conseguir una imagen más compacta.
Al igual, en la música y el video suele utilizarse un mecanismo de desecho de información, ya que el oído humano promedio no es capaz de percibir ciertas frecuencias, entonces estos se desechan para reducir la cantidad de información procesada. Algo que utilizan mucho los archivos .mp3 tan conocidos y sin apreciarse ninguna degradación comparando con un archivo no comprimido.
Además de la perdida selectiva de información para reducir el tamaño de los archivos, los datos restante no son más que cadenas de “0”s y “1”s. Muchas veces existen patrones que se pueden identificar. Por ejemplo, supongamos que al analizar la información encontramos una cadena formada por treinta “0” continuos. Entonces, el software de compresión decide cambiar esos treinta ceros por una cadena como “010” y guardar la equivalencia en una tabla, para poder reconstruir después la cadena original. Así, cuando se encuentre una cadena "010" en el archivo comprimido, sabe que en realidad se trata de treinta ceros sin comprimir.
Claro, esta es una versión reducida del proceso de compresión de archivos, ya que dependiendo del software utilizado y el formato se logra una mayor o menor compresión de los archivos.



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