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Anestesia: aciertos y limitantes

97128711.jpg iStockphoto/Thinkstock

La anestesia es un estado del cuerpo donde se experimenta pérdida de la sensibilidad, específicamente del sentido del tacto. Si es general afecta al cuerpo completo y puede acompañarse de pérdida de la conciencia, mientras que si es parcial afecta áreas aisladas. Los estados de anestesia aparecen por daño en los centros nerviosos —causados por enfermedades o lesiones— o pueden ser inducidos ex profeso para aliviar dolores o realizar operaciones quirúrgicas de envergadura. En este último caso, el efecto se obtiene suministrándole al paciente drogas orientadas a este fin.

Desde tiempos pasados el hombre comenzó a usar sustancias que mitigaran los dolores. Las más frecuentes por entonces eran el opio y el cáñamo. En ambos casos el individuo consumía el agente o lo quemaba para luego inhalar su humo. A principios del XIX, fueron descubiertas las propiedades anestésicas del óxido nítrico, que luego se aplicó en estomatología, así como del éter etílico, usado en cirugías como anestésico general. A mediados del siglo, se suma el cloroformo a la lista. Estas sustancias fueron desechadas por ser inflamables y por los daños paralelos que provocaban.

La anestesia moderna parte de mezclar diversos agentes de forma equilibrada. En el caso de las quirúrgicas, los anestesiólogos realizan inoculaciones intravenosas de diversas sustancias que inhiben la actividad muscular y llevan al paciente a un estado inconsciente. Naturalmente, la respiración debe ser provocada artificialmente. Las locales se realizan bloqueando temporalmente los conductos nerviosos de zonas específicas mediante inyecciones de agentes sintéticos.

El uso extendido que tienen los anestésicos en la actualidad nos lleva a preguntarnos si su empleo es inofensivo o si, por el contrario, al administrarle al organismo químicos tan agresivos no estemos provocando daños colaterales mayores. ¿Cuáles son las ganancias de su aplicación? ¿Cuáles los peligros?

En realidad, los anestésicos pueden ser muy útiles en los procesos operatorios y para aliviar pacientes muy enfermos. No es probable que haya consecuencias dramáticas si se toman las medidas indicadas. Como ocurre con el empleo de cualquier elemento químico, es aconsejable no excederse ni en tiempo ni en dosis. Prolongadas anestesias pueden ser fatales al provocar paros respiratorios y cardíacos, por lo que es imprescindible monitorear el estado del paciente todo el tiempo.

Por otro lado, sólo los facultativos están capacitados para decidir en cuáles casos puntuales es absolutamente necesario el empleo de anestésicos. Muchas de estas sustancias, una vez recuperada la consciencia retardan el proceso de cicatrización, por lo que se prefiere siempre apelar a opciones más benignas cuando la condición de la persona no sea de la mayor gravedad.

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2 Comentarios

Cabe decir, que también se utiliza o aplica en forma local cierto tipo de anestesia para tratar algún tipo de dolor; a lo que se le llama clínica del dolor e igualmente nunca se utiliza la dosis completa para las operaciones mayores.

Sáb, 2013-11-30 18:27

Ruth Lelyen, eres muy bonita :3

Sáb, 2013-11-30 18:39
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