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Máquinas pensantes: ¿sueño o realidad?

Inteligencia Artificial

Hay un término que se define como la capacidad de una máquina para pensar, así como la rama de las ciencias que se ocupa de investigar estos asuntos: Inteligencia Artificial (IA). A lo largo de las últimas décadas se ha desarrollado cada vez más la idea de hacer de artefactos no vivos seres racionales, teniendo en cuenta que el hombre es un ente pensante que los crea.

Aunque desde la antigüedad la problemática se venía planteando ―muchos mitos griegos hablan de seres artificiales y distintas culturas crearon objetos de cierto automatismo―, es durante el siglo XX que los científicos comienzan a investigar en serio estas cuestiones.

En 1950, el investigador Alan Turing propone un experimento en el cual una persona hace preguntas a una máquina y a un ser humano, sin conocer quién de los dos emite las respuestas. Si la persona no distinguiese cuál es uno u otro, ello supondría que la máquina es inteligente. Según Turing, sólo puede medirse la inteligencia mediante las conductas. Esta prueba no ha sido superada, lamentablemente.

Sin embargo, las búsquedas para convertir en realidad el viejo sueño continúan. El desarrollo computacional y los estudios mentales han permitido la elaboración de hipótesis y la construcción en muchos casos de objetos con un nivel de procesamiento avanzado. Se plantean posibles analogías con el cerebro humano a partir de su funcionamiento en redes neuronales que tienen un basamento electroquímico. También programas que relacionan estructuras sintácticas con realidades y pueden extraer conclusiones.

Otra área de avance tecnológico es la denominada Robótica, a través de la cual se generan artefactos con extraordinarias habilidades en el manejo de situaciones, lo que permite no solo resolver problemas prácticos, sino también adentrarse en el conocimiento del propio ser humano.

Aun así, el tema de las emociones humanas no deja de ser un punto de debate. En el ser humano las motivaciones e intenciones ocupan una parte importante de su pensamiento. ¿Hasta dónde se le pueden incorporar sentimientos a una máquina y cuánto de esos componentes determina altos rendimientos mentales? ¿Cómo puede medirse la sensibilidad?

En la actualidad, se reconoce que el asunto de la IA es más complejo de lo que puede pensarse a primera vista, y conlleva consideraciones no sólo tecnológicas, sino también filosóficas de gran envergadura. Ya que el propio concepto de inteligencia está siendo estudiado desde diversas perspectivas, cabe suponer que la construcción de máquinas inteligentes pase por estos análisis, los que en cualquier caso deberán realizarse con la ayuda de muchas disciplinas científicas.

Imagen de Ruth Lelyen
Publicado por: Ruth Lelyen

1 ComentariosComentar

las maquinas pensantes como alguno los llaman nos van a aniquilar en un futuro no muy lejano

Mar, 2011-08-30 18:01
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