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¿Un adios a Groenlandia?

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Nada más sano y productivo en ciencia que comparar resultados obtenidos de forma independiente. En una de mis recorridas diarias por la burbuja científica de internet me topé (en un sitio absolutamente recomendable) con un post en el que se recogen evidencias independientes que aportan datos muy interesantes sobre el comportamiento del casquete helado del polo norte.

Hablo específicamente de Groenlandia, una región particularmente afectada por los efectos del aumento de temperatura en nuestro planeta (para no llamarlo calentamiento global, por si alguien se siente ofendido). Son incontables los científicos que monitorean Groenlandia para observar su transformación, y a continuación presentamos datos obtenidos de 3 investigaciones independientes.

La primera (Schrama et al, 2011) utiliza medidas de gravedad de los satélites GRACE para cuantificar la pérdida de hielo que está experimentando Groenlandia. Entre marzo del 2003 y febrero del 2010 Groenlandia perdió 252 gigatoneladas por año.

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Vemos en la gráfica el declive de la masa de Groenlandia estimada en esta unidad de medida, y el resultado es francamente deprimente.

En otro paper (Zwaly et al 2011) se aplica altimetría satelital para determinar el grosor de la capa helada de Groenlandia. Entre 2003 y 2007 los resultados muestran una pérdida de 171 gigatoneladas por año.

Lo más curioso es que, comparando los datos con altimetrías de los años 1992 al 2002 los investigadores observaron que Groenlandia perdía nada más que 7 gigatoneladas anuales.

Finalmente el Método de Balance de Masa utilizado por Rignot (2011) también aporta datos interesantes. Este método consiste en comparar:

  1. El monto de nieve caído sobre la superficie helada;
  2. el monto de masa helada perdido por acción del viento y derretimiento;
  3. y el monto de masa helada perdida por actividad glaciar.

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Vemos aquí que durante estas dos décadas el monto de masa helada perdido ha sido demencial (presten atención a la gráfica de color negro, no a la roja).

Datos fríos (y no precisamente por el hielo, jojoo), aunque ilustrativos de una situación “caliente”. Ni yo ni tú vivimos en Groenlandia, eso es seguro, pero vale resaltar estos procesos por lo gráficos que resultan en esta región del planeta. Además, el impacto que todo esto tiene nos afecta a todos, ya que ¿a dónde crees que va a parar todo ese hielo derretido?

Imagen de Carlos Dan
Publicado por: Carlos Dan

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