Hallan una especie de Código Hammurabi en Israel

El Código Hammurabi es uno de los productos más jugosos que ha dado la arqueología en toda su historia, y actualmente expuesto en el Museo del Louvre (robado de su tierra natal, como prácticamente todo lo expuesto en el Louvre) es el código legal más completo y antiguo conocido, y el mismo es un testimonio invaluable de las culturas del Medio Oriente.
Una gran noticia para la arqueología israelí se divulga hoy, pues trabajando en el emblemático sitio arqueológico de Hazor, Amnon Ben-Tor y Sharon Zuckerman de la Universidad Hebrea de Jerusalén han rescatado un fragmento de arcilla en el que se leen algunas palabras relativas al código legal de la civilización que se encontraba aquí hace unos 3.700 y 3.800 años.
Las palabras esculpidas sobre arcilla están en idioma Acadio, y algunas de las que se leen son “esclavo”, “amo” y una palabra referida a las partes del cuerpo, aparentemente refiriéndose a la palabra “diente”. Algunas de sus palabras también parecen referir a valores bíblicos como el de la justicia “diente por diente”.

Se trata de un fragmento de lo que perfectamente podría haber sido un código de trato legal y comercio de esclavos, y aportan un pantallazo por supuesto fragmentario, pero importantísimo a la legalidad de la época.
Los fragmentos encontrados fueron hallados en Hazor, y son en realidad dos, uno pequeño y otro más grande, siendo el decimooctavo y decimonoveno hallazgo en escritura cuneiforme. Con ello han aportado al cuerpo de documentos de textos cuneiformes hallados en Israel.



1 ComentariosComentar
Soy un asiduo lector de OJO CIENTIFICO sitio que considero muy bueno y al que estoy suscrito. Deseo referirme al artículo escrito por el Sr. Carlos Dan, en el que hace referencia a las piezas arqueológicas del Louvre. Efectivamente, como Ud. menciona, muchas de ellas han sido extraídas de su sitio de origen, - en el artículo se menciona la palabra robo - pero hay que considerar también la acción conservadora que ha ejercido ese museo en el mantenimiento de fragmentos que, seguramente, habrían desaparecido ante la inestabilidad propia de los territorios de donde fueron extraídas. También hay que evaluar el criterio de que estos museos conservan en sus bóvedas, una parte del patrimonio de la humanidad. Demos gracias que, a pesar de las guerras europeas, estas piezas están en sitios donde se respeta la cultura.
Sebastián Ruiz Lastra
Cauquenes - Chile