Descubriendo las abejas del 1.000 a.C.

La apicultura es una práctica muy consolidada hoy en día, pero la misma tiene toda una historia a cuestas. Se sabe por un par de pinturas y de tumbas que los antiguos egipcios la llevaban a cabo, pero los registros arqueológicos al respecto son escasos, por no decir nulos.
Lo que hoy es la localidad israelita de Tel Rehov, fue en la Edad de Hierro y Edad de Bronce la floreciente ciudad de Rehov, y en una excavación realizada en este lugar el arqueólogo de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Amihai Mazar se topó con un hallazgo sin precedentes que evidencia que en este lugar se practicaba la apicultura hace 3.000 años.
Los apiarios fueron de un total de 100 colmenas, capaces de alojar a 1.5 millones de abejas y producir media tonelada de miel, y fueron encontrados carbonizados pero no destruidos por el fuego.
Ello permitió que se tomaran estas micrografías de las abejas encontradas. Arriba vemos la cabeza de un zángano (izquierda) y una larva (derecha). Debajo apreciamos la cabeza de una obrera (izquierda) y sus músculos torácicos para volar (derecha).

Los apiarios datan del 1.000 a.C., y la investigación se publica hoy en PNAS. Lamentablemente no se puede compara el ADN de las abejas con especies de hoy debido a que éste está bastante dañado. Sin embargo, es posible asegurar que las abejas pertenecen a la subespecie Apis mellifera anatoliaca, presente hoy exclusivamente en lo que es Turquía.



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