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Los tibetanos mutaron para adaptarse a la altura

151524277.jpg iStockphoto/Thinkstock

El organismo humano es tremendamente plástico. La adaptación biológica ha hecho que nuestro cuerpo sea capaz de vivir en ambientes muy rigurosos, tales como las altitudes de Bolivia o los fríos climas del Ártico. El Tibet, particularmente, es una zona a 4.000 metros de altura, y los tibetanos han conseguido adaptarse al ambiente de forma asombrosa.

En la altitud tibetana los habitantes de estas tierras han experimentado algunas mutaciones genéticas que han hecho posible que su organismo no colapse a esta altura, según ha descubierto Tatum Simonson de la Universidad de Utah.

Normalmente en alturas tan elevadas el oxígeno es menor, y nuestro organismo precisa más cantidads para sobrevivir. La hemoglobina es esencial para ello, pues se encarga de transportar oxígeno a través de la sangre. A 4.000 metros nuestro cuerpo genera más hemoglobina para que más oxígeno alcance nuestro cerebro, pero ello puede causar hipertensión o apunamiento.

Sin embargo, el ADN de los tibetanos, comparado con poblaciones chinas y japonesas que habitan regiones más bajas, posee dos genes especiales que hacen posible el mayor transporte de hemoglobina sin padecer los síntomas asociados a ello.

El caso de los tibetanos es un típico caso de adaptación climática, y una nueva muestra de la extraordinaria plasticidad del organismo humano..

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1 Comentarios

Pura evolución... buena noticia.

Vie, 2010-05-14 16:45
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