Aves cazadas con armas de fuego: ¿Un riesgo para la salud?
En muchos países del mundo el consumo de aves silvestres cazadas con armas de fuego es una forma de vida para millones de personas pero al hacerlo muchas de ellas podrían estar involuntariamente envenándose con plomo.

Esta hipótesis proviene del Wildfowl and Wetlands Trust el cual compró aves silvestres cazadas con armas de fuego en varios supermercados, tiendas y otros distribuidores del Reino Unido para analizar la cantidad de plomo presente en ellos.
Luego de retirar todos los fragmentos visibles de bala, los investigadores procedieron a cocinar la carne picada y sin huesos con cidra, vino o una solución de PH neutro que no alterase los resultados, y analizar la cantidad de plomo presente en ella. En el caso de la gallineta, una dieta que incluyese más de tres comidas semanales de esta ave llevaría a una persona de 70 kg a tener un nivel de plomo en su cuerpo superior a lo considerado seguro por las Naciones Unidas.
En el caso de otras aves como la perdiz, el lagópodo escocés y el faisán se requerirían 10 comidas semanales para superar el límite.
Placas de rayos X hechas a los animales revelan que el problema yace en fragmentos de bala demasiado pequeños como para ser removidos y que terminan siendo ingeridos sin importar cuan minuciosamente se prepare la carne.
Un reciente estudio de la Autoridad para la Seguridad Alimenticia Europea revela que los efectos perjudiciales del plomo en el organismo pueden manifestarse incluso por debajo del límite de seguridad establecido por la ONU, lo que suma aún más argumentos para prohibir el consumo de animales cazados de esta manera.
Cabe señalar que excepto por razones de supervivencia considero la cacería de animales algo innecesario y esta noticia solo da más peso a las voces que buscan descontinuar una tradición iniciada por la escasez de comida en tiempos ancestrales pero continuada hasta nuestros días por inercia y negación de algunos.



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