Automomificación de monjes budistas japoneses

Las momias conocidas como sokushinbutsu pertenecen a monjes seguidores del shugendo, variante del budismo japonés, y representan una cruel muestra de la forma en que ellos lograron dominar al cuerpo.
El proceso se iniciaba en vida y durante tres años los monjes se limitaban a comer semillas y frutas secas y realizaban una intensa actividad física para eliminar la grasa corporal. Más adelante solo se alimentaban de raíces y cortezas, y bebían un té tóxico que les hacía perder líquidos.
Luego, sentados en flor de loto, se encerraban en un sarcófago de piedra; respiraban por un tubo y tocaban una campanilla para informar a sus compañeros que aún vivían. Cuando ésta dejaba de sonar, los compañeros sabían que habían muerto y sellaban la tumba.

Muestra de autodominio y entrega a una concepción religiosa del mundo, la práctica se prohibió en el siglo XIX, aunque continuó hasta el XX.
En la actualidad se conocen 28 sokushinbutsu en Japón que consiguieron su inmortalidad por un periodo de nueve siglos. El primer caso se dio en 1081 y el último registrado data de 1903, la mayoría de estas momias pueden ser vistas y encontradas en los templos del norte de Honshu.
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Simplemente impresionante lo que la religión puede hacer…