Aislar el CO2 pensando como nuestra sangre

Nuestro organismo ha servido de inspiración a varios pintores y escultores. Sin embargo ¿te habrías imaginado que podría inspirar a la ciencia para almacenar el CO2 que daña nuestra atmósfera?
Es este rayo de iluminación el que ha caído sobre los ingenieros de Carbozyme, una compañía que ha ideado un método de aislamiento del dióxido de carbono que producen las fábricas inspirado en el mecanismo básico que utiliza nuestro cuerpo para ello.
En nuestro organismo opera una enzima llamada anhidrasa carbónica. Ésta está convirtiendo constantemente el dióxido de carbono como parte de nuestro proceso respiratorio, y lo hace convirtiendo al dióxido de carbono en bicarbonato. Una vez que éste llega a los pulmones, las enzimas vuelven a convertirlo en dióxido de carbono para ser exhalado.
Desde Carbozyme se maneja la posibilidad de imitar el comportamiento de esta enzima. Su idea consiste en capturar y separar el dióxido de carbono de entre los demás gases emitidos por las fábricas. Así, siguiendo esta lógica de la anidrasa carbónica podría seleccionarse el CO2 y enterrarlo bajo tierra, evitando que éste aflore hacia la atmósfera.
La tecnología se testeará el próximo año, y eventualmente podría licenciarse el método. La compañía está confiada al respecto. Sólo resta preguntarse (y les pregunto a ustedes, lectores) si este exceso de dióxido de carbono no sería dañino para los procesos naturales que ocurren bajo tierra.
Artículos Relacionados
No hay Comentarios
Dejar un Comentario
