El misterio del canto de la ballena azul

No, no se trata del título de un libro de detectives para menores de doce años. Tampoco del título de una nueva historieta de Tintín. Es un problema científico real, que viene desconcertando a los biólogos marinos que trabajan con ballenas azules, y que se traduce básicamente en un cambio en el canto de estas ballenas el cual no presenta una causa convincente.
El canto de las ballenas tiene propósitos varios, y entre ellos contamos la selección reproductiva o el cálculo de la distancia de los objetos bajo el mar a través de la recepción de las ondas que rebotan sobre ellos. Este es uno de los más apasionantes temas relativos al estudio de las ballenas, pero hace un tiempo se viene dando un fenómeno que ha desconcertado a la comunidad científica: un descenso en la tonalidad de los mismos en las ballenas azules.
Mark McDonald, presidente de Whale Acoustics (compañía especializada en el monitoreo de los sonidos de los cetáceos) apunta: “No tenemos la respuesta. Tenemos únicamente grabaciones”. Es que la frecuencia del canto de las ballenas azules viene bajando año tras año desde el 2001 a razón de fracciones de hertz. ¿Por qué?
Se manejan factores como la contaminación de los océanos, cambios en las dinámicas de población de las ballenas o nuevas estrategias de apareamiento. Igualmente, ninguna de las tres resulta del todo convincente.
El único hecho incuestionable es que el canto de las ballenas viene haciéndose cada vez más grave. Indudablemente esto quiere decir algo, pero justamente ese es el problema, responder el por qué de la cuestión.



3 ComentariosComentar
¿Y por qué la foto es de un tiburón?
Un tiburón ballena (Rhincodon typus), pero no un cetáceo.
Uy uy, veo que las equivocaciones no están permitidas...
Disculpas si herí tus sentimientos, y también al tiburón de la foto anterior (a quien no le pagué derechos por su imagen)
Mejor equivocarse que ni siquiera tener oportunidad. Claro que están permitidas, pero imagino que las correcciones también, ¿no? No te lo tomes a mal, sólo quise colaborar. Creo que cuando se habla de ciencia hay que intentar ser todo lo rigurosos que se pueda. En este caso era una cuestión más de estética que de otra cosa, pero me daba rabia que un buen post estuviese equivocadamente ilustrado.