Caricias de robot

Hay dos clases de robots: los verdaderamente útiles y los que no son más que hojalata carísima fabricada por capricho. Sea cual sea del que estemos hablando, ambos comparten una característica común: son fríos, no viven y son de metal. Pero lo cierto es que la ingeniería robótica está cada vez más cerca de la humanidad, y hacer de este frío metal un objeto cálido está, de alguna forma u otra, en los objetivos de algunos.
Tal es el caso de un grupo de investigadores belgas de la Universidad de Gante, quienes se han propuesto eliminar esta textura fría y metálica de los robots, creando un tipo de piel robótica que resulte cálida para el contacto humano.
Los investigadores sustituyeron los sensores mecánicos que regulan normalmente el toque de robot, y en su lugar crearon una piel especial equipada con sensores ópticos especiales, los cuales hacen que su textura resulte más humana y menos robótica que la original.
Claro que un robot que carga autos, que empaca basura o que limpia las calles no precisa tener piel suave; sin embargo, en el caso de uno que se encargue de ayudar a los discapacitados o uno que trabaje asistiendo cirugías, esto puede resultar de gran utilidad.
Ah, hay otra utilidad de ello, claro, pero reservémosla para mentes pervertidas y las porno clase B de ciencia ficción.
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