Armas domésticas: ¿Riesgo o seguridad?

Estados Unidos tiene un problema muy complejo y difícil de resolver: las armas. Un porcentaje elevadísimo de la población de ese país porta armas, y no es extraño encontrar una calibre 33 en la guantera del auto de una dama, o una 38 en el cinturón de un joven que se dirige al trabajo. Sin embargo, ¿ofrecen defensa o crean peligro?
A esta pregunta responde Charles Branas, un investigador de la Universidad de Pensilvania, quien junto a su equipo analizaron 677 casos de muerte a lo largo de dos años y medio, prestándole atención a si las víctimas portaban armas o no. Las malas noticias fueron para el finado Charlton Heston.
El equipo de Branas concluyó que las personas que portaban armas tenían 4.5 más posibilidades de ser disparados que las que no portaban armas, mientras que contaban con 4.2 posibilidades de ser asesinados también si las portaban.
Para comparar los casos la investigación tomó en cuenta elementos tales como la etnicidad, sexo, edad y nivel socioeconómico, adoptando así un enfoque sociocultural para analizar el problema.
Las armas actúan como un intensificador de la tensión, y una persona con un arma genera una sensación de alerta en otras personas que comparten su ambiente, aumentando así las chances de ser disparado.
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