Nuestros pies no conocen las líneas rectas

Durante mis vacaciones, de niño me encantaba jugar a un juego un tanto patético, pero del que junto con mis hermanos podíamos sacar bastantes risas. Éste consistía en cerrar los ojos y caminar. Claro, en el campo y sin cosas que nos guiaran, jamás caminábamos en línea recta, cayendo siempre en zigzags o bien dirigiéndonos hacia la dirección hacia la cual habíamos partido. Y no era culpa de nuestra falta de orientación, sino que de la condición humana.
El hecho lo respalda nada menos que el prestigioso Instituto Max Planck, que en un estudio dirigido por Jan Souman y publicado en Current Biology, ha descubierto que el caminar en círculos (o al menos la imposibilidad de caminar en línea recta) es inherente a nuestra humanidad.
Para ello decidieron realizar un curioso experimento que consistió en relevar a un grupo de estudiantes voluntarios a quienes se los dejó en diversas zonas geográficas. Hecho esto, se les pidió que intentaran caminar durante el día o la noche dependiendo del caso, solamente pidiéndoles que cumplieran con un sólo objetivo: que caminaran en una línea recta. Fue imposible.
Aquellos que caminaron en el desierto durante el día con la guía del sol, no pudieron mantener un recorrido lineal, mientras que el estudiante que caminó durante la noche terminó volviendo hacia su dirección original. En la selva ocurrió algo parecido, con recorridos circulares o en zigzag que distaron totalmente de resultar en una línea recta.
Difícil es extraer conclusiones más allá de que con o sin guías, nuestros cerebros no están capacitados para realizar recorridos rectos. Nuestros cerebros pierden puntos en términos de orientación, y un par de mariposas monarcas multiplican por 1000 nuestra capacidad para orientarnos. Avergoncémonos, como corresponde.



2 ComentariosComentar
Saludos! muy interesante! aunque, una gran duda viene a mi, si aquella teoria de que los hombres cruzaron el estrecho de bering es cierta, como puedieron lograrlo? digo, no creo que hubiera señelizaciones marcas o algo por el estilo y aparentemente siguieron una trayectoria un tanto recta...
Todo lo contrario Tony. El estrecho de bering (en realidad, beringia, que en el pleistoceno era una masa continental conformada por lo que hoy conocemos por alaska y siberia) era un territorio sumamente discontinuo y hostil. El avance migratorio se realizó interrumpida y fraccionadamente, y nunca lineal o de forma sencilla. Que hubiera tierra no suponía necesariamente un paso fácil, y los paleoindios que cruzaron beringia hace entre 15000 y 11500 años si hay algo que no hicieron fue caminar en línea recta :P
Un saludo!