| Conciertos, Festivales de Música y Música Electrónica en Mundo Sonico

Septiembre 6, 2008

Los porqués del asco a las verduras en los más pequeños

carrotsaladparis.jpg

Si pones frente a tu hijo un plato de verduras y recibes a cambio una cara de asco remarcada y firme no tienes porqué sorprenderte. Tú también hacías lo mismo cuando eras chico. Tal vez no de una forma tan terminante y caprichosa como tu hijo, pero sí con mucha decisión. Pues bien, todo esto tiene un trasfondo científico.

Todos somos hijos de la naturaleza, y ella nos ha programado para que sobrevivamos adaptándonos al medio, tal como ha hecho con todas las especies que habitan nuestro planeta. La alimentación es un componente fundamental para nuestra supervivencia, y el organismo reacciona de diversas maneras ante ella. El rechazo que causa el sabor amargo de los vegetales en los más pequeños se explica en este contexto evolutivo.

Nuestro organismo tiene 27 receptores para los sabores amargos y solo 3 para los dulces. Los venenos son siempre amargos, y nuestro organismo ha desarrollado tantos receptores para evitar la ingesta de productos ponzoñosos, mientras que para los dulces tiene sólo 3, pues lo dulce se aprecia mucho porque se asocia con la rápida disponibilidad de carbohidratos.

Originalmente este sistema de receptores nos servía para evitar los venenos haciéndonos sentir rechazo por ellos. Los niños, al no tener moldeado su gusto, conservan la naturaleza innata de nuestro sistema de receptores, y por ello sienten placer marcado hacia lo dulce y rechazo definido hacia lo amargo (como algunos vegetales).

Nuestro sentido del gusto se va moldeando con los años, y tu hijo puede dejar de poner esa cara de asco ante la lechuga o el apio si le sirves platos decorados y con gustos complementarios. Aplicando inventiva en la cocina conseguirás que tu hijo deje de tener aversión por los vegetales y comience a entender que no son venenosos :)

Vía | ElMundo


No hay Comentarios

Dejar un Comentario